El lupus es una enfermedad autoinmune cuyo origen se desconoce. Autoinmune implica que el sistema inmunológico, en lugar de defender al organismo de infecciones ataca a tejidos sanos generando inflamación.

Por lo tanto, la cantidad de órganos y la severidad con que pueden ser afectados es numeroso. Los expertos sostienen que para que el lupus se produzca se necesitan de una persona genéticamente predispuesta y de “algún agente“ aún no identificado, en el medio ambiente. De la interacción entre ambos surgiría la enfermedad.

Nueve de cada diez pacientes son mujeres y, si bien la enfermedad puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente entre los 15 y 45 años. También se ha notado mayor frecuencia en diferentes grupos étnicos, como afroamericanos, latinos o habitantes de islas del pacífico y en personas con familiares que padecieron lupus u otra enfermedad autoinmune.

Se reconocen 4 formas diferentes de lupus que incluyen:

  • Lupus sistémico: incluyen al 70% de los casos e involucra diferentes órganos y sistemas tales como corazón, piel, riñones, pulmones, sistema nervioso o articulaciones.
  • Lupus cutáneo: 10% de todos los casos, a diferencia del anterior, se limita solo a piel.
  • Lupus inducido por drogas: 10% de los casos se vinculan a la ingesta de algún medicamento que lo genera, puede adoptar la forma sistémica, pero suele desaparecer al retirar el fármaco que le dio origen.
  • Lupus neonatal: se origina por el traspaso de anticuerpos de la madre con lupus al niño, es infrecuente, suele ser leve y desaparecer después del sexto mes sin dejar secuelas.

Por los numerosos órganos y sistemas que pueden estar afectados el diagnóstico suele demorarse y ser un verdadero desafío ya que “imita“ a otras enfermedades. Algunos estudios muestran que la demora en el diagnóstico puede alcanzar los 5 años desde los primeros síntomas.

En virtud de la mayor concientización pública y mejores estrategias de tratamiento los pacientes con lupus pueden llevar una vida normal requiriendo controles periódicos más o menos frecuentes según el grado de afectación y la respuesta al tratamiento.